En todos los artículos encabezados como "Recursos" te facilito juegos de magia para tus lecciones. Hoy me lo he puesto difícil.
El libro de Job relata una de las historias más desconcertantes de la Biblia. Al menos a primera vista. Como si fuera un juego entre dioses del Olimpo, Dios y Satanás debaten sobre poner a prueba a Job. Toda clase de calamidades se ceban en él y todo lo soporta confiando en la voluntad de Dios. Desde un punto de vista sociológico debemos añadir a los padecimientos injustos que Dios permite, la consideración social de Job, así se lo dicen sus amigos, de chivo expiatorio (en el sentido no de sacrificio a Dios, sino en el moderno de persona o colectivo culpado sin motivo. Un asunto no menor que resurge en el epílogo del libro de Job): tanto desastre, tanta ruina, tanto dolor, no puede ser casualidad, algo habrá hecho, si Dios ha decidido enviarle tantos castigos. Reflexionan sus "amigos". Pero Job sabe que no esta siendo castigado porque es un hombre justo y no ha hecho nada malo. Ni siquiera se queja de su desgracia. solamente quiere saber por qué.
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| Niño sirio, refugiado, golpeado por vender pañuelos de papel |
Estos días estamos viendo los padecimientos de los refugiados de Siria, muchos de ellos cristianos. Hombres mujeres y niños que huyen de la muerte. Llegan a Europa y como ocurre en muchas ocasiones (por ejemplo en casos de violencia contra las mujeres) la víctima es tratada como si fuese culpable de su situación y de las incomodidades que produce su presencia. Así esta pasando en algunos países de la Europa del Este. La reacción social contra Job y contra todo chivo expiatorio, expone claramente nuestro defecto habitual de juzgar de acuerdo a nuestros intereses. Somos nosotros los que somos injustos con Job.







