Vivímos en un mundo confuso: fanatismo religioso, cambios sociales acelerados, éxodos migratorios, guerras. Supersticiones o su contrario, el cientifismo materialista, etcétera. El esfuerzo personal, la valía, el afán de superación conviven con la autodestrucción de las adicciones y el nihilismo.
Quizá el mundo siempre ha sido así, quizá siempre ha habido esa pugna entre la realización personal y social y el camino hacia la nada. Solo que ahora todo esta a un click de distancia. Es como si el tiempo y el espacio se hubiese condensado en la pantalla del ordenador. Lo mejor y lo peor esta al alcance de todos. Y de modo simultáneo.
Los magos cristianos tenemos algo que hacer (como cada uno en su profesión y en su afán). Todavía hoy hay algunas personas creen que algunos milagros pueden producirse al margen de Dios. Un ilusionista nunca lo afirmará. Al contrario, parte de su trabajo es demostrar que pueden fingirse y nos pueden engañar con falsos milagros.
El mago de hoy, es ilusionista de espectáculo. Juega con su público a hacerle sentir la emoción del asombro, del mismo modo que los adolescentes sienten la emoción del miedo en halloween cuando van a una sala de cine, precisamente porque saben que nada de lo que ocurre es real, pero les permite recrear una experiencia de terror en la seguridad de una cómoda butaca y por un tiempo pactado. Si el mago lo fuese de verdad... ¿porqué haría cosas tan banales como doblar con su mente unas cucharillas?
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miércoles, 14 de octubre de 2015
lunes, 21 de septiembre de 2015
Recursos: La moneda en la boca del pez
En Mateo 17, 24-27, finalizan cuatro capítulos que el evangelista dedica a la vida pública de Jesús. Llega con sus discípulos a Cafarnaun y los cobradores de impuestos se entrevistan con Pedro para saber si Jesús paga o no sus impuestos. Se están refiriendo al impuesto anual que todo varón judío pagaba para el templo. Eran dos dracmas, equivalentes al salario de dos días, es decir, unos 50$ actuales. Aunque es verdad que entre los campesinos no había mucho dinero circulante pues era una economía autoabastecida en especie. Por ello una moneda tenía un valor de cambio apreciado.
El caso es que Jesús envía a Pedro a pescar y le asegura que en el primer pez que pique el anzuelo, encontrará en su boca una moneda suficiente para pagar los impuestos de ambos.
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| "El pago del tributo", pintura al fresco de Masaccio, 1.425 |
Ahora vamos a jugar a sacar una moneda por la boca de un pez siendo la moneda más grande que la boca abierta del pececillo. Parece imposible pero no.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Sí, estuve en la cárcel
Hace un par de meses en una cafetería de la que soy cliente habitual, un hombre me saludo casi gritando desde la otra punta de la barra. "¡Eh!" "¿?" "¿No te acuerdas de mí?" "No estoy seguro" "¡Nos conocimos en la cárcel!" Y con esto se hizo el silencio absoluto. Todos los clientes habituales se me quedaron mirando. "Sí, ya me acuerdo ¿qué tal te va?" "¡Estoy afuera!" "Enhorabuena,"...
Y ahora ¿qué podía hacer? El silencio se podía cortar con un cuchillo. Aquel hombre cuyo rostro yo no recordaba para nada, venía hacia a mí, unos veinte años después de vernos tan solo un par de horas. Me dio un abrazo y dijo "Gracias por acordarte de mí. Nadie se acuerda." ¿Qué hacer? ¿me volvía hacia los otros clientes para dar una explicación que nadie me pedía ni yo debía? ¿A personas a cuya mayoría jamás había dirigido la palabra? No. Ya se habían hecho una idea. Ya estábamos juzgados.
Es verdad. Estuve en la cárcel. Varias veces. Llevando mi magia. Un día me llamó por teléfono Antonio Azcona. El cura de la cárcel desde 1976 a 2005. Quedamos en un bar. "¿Cómo le reconoceré entre la gente?" "Tengo pinta de curica". Llegué a la hora fijada y sin mucha reflexión me acerqué a un hombre corriente. "Lo ves, tengo pinta de curica".
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| Salón de actos de la vieja cárcel de Pamplona. Foto: Miguel Leache |
miércoles, 26 de agosto de 2015
Recursos: La fe mueve montañas
La magia como espectáculo es muy trivial, insustancial. Solo el asombro hace que el espectador disfrute. En realidad disfruta de la sensación de asombro más que del juego de magia en sí. Veamos como ejemplo a uno de esos supuestos magos de verdad con poderes paranormales. Siempre habrá por desgracia gente dispuesta a tomarles en serio. ¿Y qué hacen? Por ejemplo doblar cucharitas o adivinar dibujos. Algo absolutamente intrascedente. Si tuviesen el poder de doblar el metal con la mente, doblarían los cañones del enemigo. Abrirían cajas fuertes. Estropearían el mando a distancia de un terrorista. Adivinarían como es el plano de una fortaleza o un banco. Etcétera.
Lo que ellos hacen, pretendiendo ser algo serio, es absolutamente banal. Solo engañan (a quien se deja) por el asombro que oculta esa banalidad. Pero no basta con el asombro. Hace falta dotar de interés a esa banalidad. Y ahí entra la imaginación y su poder sugestivo.
Lo que ellos hacen, pretendiendo ser algo serio, es absolutamente banal. Solo engañan (a quien se deja) por el asombro que oculta esa banalidad. Pero no basta con el asombro. Hace falta dotar de interés a esa banalidad. Y ahí entra la imaginación y su poder sugestivo.
sábado, 22 de agosto de 2015
Recursos: pasando al camello por el ojo de una aguja
Leemos en Mateo 10, 25: "Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios". Quizá hasta para un mago sea difícil hacer pasar a un camello por el ojo de una aguja. Así que me lo pondré un poco más fácil. Haremos pasar a un niño a través de una carta de la baraja.
Este es un juego de los más antiguos que conozco y aunque todos lo conocemos ningún profesional lo hace. Probablemente porque más que magia es un puzzle y porque no sabemos qué contar al público. Quizá el proverbio de Jesús sea oportuno. El juego viene descrito en el libro más antiguo de magia escrito en español. Al que suele llamarse por el nombre de su autor "El Minguet", pues su título es demasiado largo "Engaños a ojos vistas y diversión de trabajos mundanos que..." y sigue una línea más. Publicado en 1733, ya en el mismo siglo XVIII fue pirateado, plagiado. Hubo varias ediciones en el siglo XIX con diversos añadidos y tambiénse ha editado en el siglo XX. Desde 1986 circula una edición reimpresa varias veces. O sea es el libro de magia más editado y vendido en España.
Bien, en este libro aprendemos como atravesar un naipe fácilmente. Puede hacerlo un niño, con cuidado una persona adulta, pero quizá baste con pasar la cabeza a través del naipe. Se hace así:
sábado, 8 de agosto de 2015
Recursos: Crear de la nada
Tienes una tableta de chocolate dividida en piezas, reubicas las piezas y de la nada surge una pastilla de chocolate que no había. Es cuestión de recortar la tableta en las piezas que se ven en la foto (puede ser "chocolate" de cartón). Al reubicarlas siempre sobra una pieza.
Este enlace a video te lo muestra en acción y una explicación grafíca de lo que no es sino una ilusión óptico-topológica. Pincha aquí
Puedes usar este juego para hablar del amor infinito de Dios que nunca se agota o para explicar la Creación, solo que si la Creación surge de la nada por voluntad de Dios, para "crear" tu pastilla has necesitado tener previamente una tableta entera.
Pregúntame: contacto@magiaevangelica.com
jueves, 6 de agosto de 2015
Recursos: el agua en vino, por qué sí y por qué no.
Hay muchos modos de "transformar" el agua en vino. Hay algún truco mecánico, pero en un inmenso porcentaje de procedimientos se usa la química. Dependiendo de los productos que manejes el agua -que a lo mejor no lo es- se transforma sucesivamente en diversas bebidas... en apariencia. Afortunadamente hoy en día puedes intentarlo sin riesgo para tu salud, con ayuda de los tintes alimentarios. De modo que puedes brindar y beber el vino ¡aunque sepa a agua!
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| Las bodas de Caná, Giotto, h. 1305 |
Este es el típico juego que en general no debe de hacerse en un espectáculo de magia evangélica o con mensaje, porque es una imitación de un milagro de Cristo y eso puede dar lugar a malos entendidos: ni Jesús hacía trucos de magia ni el "mago" hace milagros. Puedes enseñar una bola blanca y taparla con un vaso opaco. Luego la descubres y se ha transformado en una bola roja.
Digo que en general no debe de hacerse la transformación del agua en vino -aunque es un clásico de la magia aunque poco visto- porque la magia evangélica es y debe de ser una ilustración a un mensaje o una metáfora del milagro, pero no la representación del milagro mismo. Por las razones ya dichas.
Sin embargo encuentro un modo en que sí puede realizarse y puede ser tan entretenido para los niños como para los adultos.
sábado, 25 de julio de 2015
Recursos: solos no podemos escapar de las adversidades
Muchas veces hay situaciones en las que uno parece no tener salida, estar rodeado por las adversidades, como atrapado en una cárcel. No hace falta que sea una situación especialmente grave; lo que a unos les quita el sueño otros lo afrontan sin problemas. En la infancia y la adolescencia cualquier cosa que los adultos no vemos especialmente grave se afronta con gran intensidad emocional. Cada edad tiene sus circunstancias y dejo a tu imaginación el mensaje que enseñes con él según sean las circunstancias. Este juego de magia es especialmente intrigante para los adultos, pues no se presenta como truco sino como un puzzle a resolver.
A los niños les divierte aprender algo que pueden hacer. Necesitas una moneda, un vaso y unas cerillas de madera o mejor otras monedas:
A los niños les divierte aprender algo que pueden hacer. Necesitas una moneda, un vaso y unas cerillas de madera o mejor otras monedas:
miércoles, 22 de julio de 2015
Recursos: todos los caminos llevan a Jesús
Imprime y dobla la hoja. Después de varias elecciones siguiendo las instrucciones que quedan al dorso del tablero, se llega finalmente a la casilla con Jesucristo. Gracias a Kevin Slough, Pastor de Elk City, Oklahoma por este juego de ilusionismo y por prepararlo también en castellano. Las elecciones dan pie a conversar y ayudarte a conocer a la persona a quien le muestras el juego. Por eso es un buen instrumento para iniciar una conversación sobre Jesucristo. Instrucciones: 0. Comience escogiendo con su dedo un cuadro azul que represente lo que le gusta hacer para divertirse. En cuatro pasos llegará a Dios: 1. Mueva a derecha o izquierda hasta el cuadro amarillo más cercano. 2. Mueva arriba o abajo a la casilla azul más cercana. 3.Mueva en diagonal al cuadrado amarillo más cercano. 4. Mueva a derecha o izquierda a la casilla azul más cercana. Lecturas sugeridas para cada paso 1:Romanos 3:23. 2:Romanos 6:23. 3: Juan 3:16. o Romanos 5:8. y Efesios 2:8-9. 4: Romanos 10:9-10.
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¿Quién inició la magia evangélica?
Los fundadores de la
magia evangélica son un santo católico italiano y un pastor bautista
estadounidense.
martes, 21 de julio de 2015
Recursos: a Dios nada le coge por sorpresa
Muestra las cartas de una baraja, no importa el modelo,
llama la atención en que cada naipe lleva un número índice (también letras según tipo de baraja, pero no se usarán), no importa el palo para el juego de magia que vas
a hacer.
Antes de empezar seleccionas una carta que nadie debe de ver
y la colocas boca abajo sobre la mesa. Es tu predicción de un número que va a
ser elegido al azar.
viernes, 17 de julio de 2015
Los diez mandamientos
En las artes escénicas y en el cine, el cristianismo en general -aunque no todo él- no tiene objeciones con la representación de pasajes biblícos por parte de actores. Bien parece que pocos reparos puede tener una cuidada puesta en escena, pero es distinto cuando se realiza magia, pues cabe que algunos espectadores inmaduros (y a veces también algunos magos no menos inmaduros) tomen la representación como un chabacano intento de realizar milagros. A fin de cuentas todos sabemos que Charlton Heston es un actor caracterizado de Moisés, no pretendía pasar por él cuando rodó "Los 10 mandamientos". Pero cuando un mago hace aparecer una paloma de la nada, no hace como que aparece, sino que realmente aparece (vale, solamente lo parece, hay truco, pero éste no es identificable por el espectador).
Si me contratan como asesor de efectos especiales para un montaje teatral sobre Moisés puedo hacer que Las Tablas parezcan escribirse solas. Hay varios métodos químicos para que una escritura oculta se revele con una llama como si se escribiese a fuego por una mano invisible. Pero si me llaman para hacer magia evangélica no haré nada de esto ¡la audiencia ya sabe la historia de Las tablas de la Ley! y el efecto -al carecer de un contexto dramático o teatral- desvía la atención del mensaje que se quiere dar. El público se distrae del ¿por qué? hacia el ¿cómo?. El público puede aceptar la aparición de una escritura ígnea como la acepta al ver una película o bien preguntarse cómo es posible que las tablas se escriban solas y a fuego. El mago evangélico habrá fracasado. Podríamos verle como una caricatura de aquellos sacerdotes egipcios que repetían con sus técnicas secretas los prodigios de Moisés. Cualquier ilusionista puede hacer arder una zarza y que no se consuma: un quemador de gas bien oculto y un tratamiento ignífugo para la planta, que puede ser artificial, bastarán. Pero esto nada nos dice de la Palabra. Nada explica y nada enseña. A no ser que usemos el truco dentro de una representación, de un relato. Como en la película citada más arriba (1956, Cecil B. DeMille) donde el "prodigio" no se realiza solo porque se sabe hacer (mejor dicho imitar) sino al servicio de un contexto dramatúrgico.
Pero si me contratan para realizar mi espectáculo de magia evangélica olvidaré mis conocimientos de efectos especiales y haré algo completamente distinto. Algo con significado. Por ejemplo, repartir hojas de un cuaderno para que el que quiera escriba cualquiera de los 10 Mandamientos y el que quiera escriba cualquier otra norma del código de la circulación como "Prohibido aparcar en zona azul" y similares. Luego cada uno tomará su papel en alto y el mago -yo- demostraré lo efímero de las leyes humanas y lo inmutable de la ley divina, pues nadie que haya escrito un Mandamiento podrá romper su papel y todo el que haya escrito cualquier otra cosa lo romperá sin dificultad. Esto es magia evangélica. El truco produce una ilusión al servicio de un mensaje.
Si me contratan como asesor de efectos especiales para un montaje teatral sobre Moisés puedo hacer que Las Tablas parezcan escribirse solas. Hay varios métodos químicos para que una escritura oculta se revele con una llama como si se escribiese a fuego por una mano invisible. Pero si me llaman para hacer magia evangélica no haré nada de esto ¡la audiencia ya sabe la historia de Las tablas de la Ley! y el efecto -al carecer de un contexto dramático o teatral- desvía la atención del mensaje que se quiere dar. El público se distrae del ¿por qué? hacia el ¿cómo?. El público puede aceptar la aparición de una escritura ígnea como la acepta al ver una película o bien preguntarse cómo es posible que las tablas se escriban solas y a fuego. El mago evangélico habrá fracasado. Podríamos verle como una caricatura de aquellos sacerdotes egipcios que repetían con sus técnicas secretas los prodigios de Moisés. Cualquier ilusionista puede hacer arder una zarza y que no se consuma: un quemador de gas bien oculto y un tratamiento ignífugo para la planta, que puede ser artificial, bastarán. Pero esto nada nos dice de la Palabra. Nada explica y nada enseña. A no ser que usemos el truco dentro de una representación, de un relato. Como en la película citada más arriba (1956, Cecil B. DeMille) donde el "prodigio" no se realiza solo porque se sabe hacer (mejor dicho imitar) sino al servicio de un contexto dramatúrgico.
Pero si me contratan para realizar mi espectáculo de magia evangélica olvidaré mis conocimientos de efectos especiales y haré algo completamente distinto. Algo con significado. Por ejemplo, repartir hojas de un cuaderno para que el que quiera escriba cualquiera de los 10 Mandamientos y el que quiera escriba cualquier otra norma del código de la circulación como "Prohibido aparcar en zona azul" y similares. Luego cada uno tomará su papel en alto y el mago -yo- demostraré lo efímero de las leyes humanas y lo inmutable de la ley divina, pues nadie que haya escrito un Mandamiento podrá romper su papel y todo el que haya escrito cualquier otra cosa lo romperá sin dificultad. Esto es magia evangélica. El truco produce una ilusión al servicio de un mensaje.
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jueves, 16 de julio de 2015
Magia evangélica, la magia que no engaña
Algunas personas que no conocen la magia evangélica -realmente en España apenas es relevante- tuercen el gesto, imaginan que el mago hace trucos para imitar los milagros. No se trata de eso, ni mucho menos. No hablamos de una parodia en la que el "misionero" finge hacer milagros para que los "incultos indígenas" abandonen a sus ídolos, como ya me ha dicho alguien. Se trata de otra cosa.
Dos ejemplos en los que el objetivo del mago es completamente distinto. En el primer caso es un apoyo didáctico, en el segundo es una metáfora de la acción de Dios, pero queda claro que es una metáfora, no la acción misma ni una imitación:
1/ El ilusionista menciona una docena de historias biblicas por ejemplo "Caín y Abel", "El arca de Noé", "Las plagas de Egipto", "la huida de María y José a Egipto con Jesús", etcétera. Alguien elige una de las historias. El mago muestra un libro con todas las páginas en blanco, hace un gesto mágico y todas las páginas están llenas de ilustraciones alusivas a la historia elegida. Una vez relatada sopla sobre el libro y desaparecen las ilustraciones. Se repite el mismo proceso para elegir otra historia. Cada vez las ilustraciones que aparecen en el libro son diferentes. En este caso la magia sirve para ilustrar cada historia, las apariciones y desapariciones de los dibujos las hacen más memorables y centran la atención del auditorio en la historia que se desea relatar.
2/ Una tira de papel tiene escritos algunos pecados; envidia, avaricia, ira, etc. La tira de papel representa a una persona. El mago rompe la tira de papel para "romper" los pecados. El problema es que al hacerlo no solo rompe las palabras, sino que rompe el papel -es decir, a la persona que porta esos pecados-. Con su magia junta los pedazos y la tira de papel se restaura sola, una metáfora de que la confianza en Dios hace que nada sea irreversible. Pero ahora tenemos escritos de nuevo en la tira los pecados así que... el mago hace un gesto y las letras desaparecen de la tira de papel que queda limpia. En este caso el juego de magia no es ni puede confundirse con la realidad, es una imagen, una metáfora que ilustra el poder del perdón y cómo el arrepentimiento restaura a la persona.
Pregúntame: contacto@magiaevangelica.com
Dos ejemplos en los que el objetivo del mago es completamente distinto. En el primer caso es un apoyo didáctico, en el segundo es una metáfora de la acción de Dios, pero queda claro que es una metáfora, no la acción misma ni una imitación:
1/ El ilusionista menciona una docena de historias biblicas por ejemplo "Caín y Abel", "El arca de Noé", "Las plagas de Egipto", "la huida de María y José a Egipto con Jesús", etcétera. Alguien elige una de las historias. El mago muestra un libro con todas las páginas en blanco, hace un gesto mágico y todas las páginas están llenas de ilustraciones alusivas a la historia elegida. Una vez relatada sopla sobre el libro y desaparecen las ilustraciones. Se repite el mismo proceso para elegir otra historia. Cada vez las ilustraciones que aparecen en el libro son diferentes. En este caso la magia sirve para ilustrar cada historia, las apariciones y desapariciones de los dibujos las hacen más memorables y centran la atención del auditorio en la historia que se desea relatar.
2/ Una tira de papel tiene escritos algunos pecados; envidia, avaricia, ira, etc. La tira de papel representa a una persona. El mago rompe la tira de papel para "romper" los pecados. El problema es que al hacerlo no solo rompe las palabras, sino que rompe el papel -es decir, a la persona que porta esos pecados-. Con su magia junta los pedazos y la tira de papel se restaura sola, una metáfora de que la confianza en Dios hace que nada sea irreversible. Pero ahora tenemos escritos de nuevo en la tira los pecados así que... el mago hace un gesto y las letras desaparecen de la tira de papel que queda limpia. En este caso el juego de magia no es ni puede confundirse con la realidad, es una imagen, una metáfora que ilustra el poder del perdón y cómo el arrepentimiento restaura a la persona.
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lunes, 13 de julio de 2015
¿Qué es la magia evangélica?
Magia góspel, magia pastoral, magia cristiana, magia evangélica... es un género particular dentro del ilusionismo, que usa las técnicas de la magia y artes afines para ilustrar, subrayar, exponer, de un modo gráfico y entretenido la verdad cristiana.
El papel del mago, es el de un actor que juega a ser mago. La situación en que se pone al público es la de saber que asisten a una representación, a un juego: un espectáculo.
Desgraciadamente el vocabulario se queda corto y con frecuencia la misma palabra -magia- denomina a prácticas supersticiosas. Absurdas desde el punto de vista científico, peligrosas espiritual y psicológicamente y desautorizadas en la Biblia así como por las diversas confesiones cristianas.
Pero la magia teatral es eso -puro teatro-. Nuestras trampas, engaños y secretos en nada se diferencian de los efectos especiales, de las ilusiones ópticas, de los disfraces del teatro y el cine. Artes que usan técnicas de "engaño" para que no veamos que el temible tiburón es una marioneta, la gigantesca nave espacial una maqueta o el actor joven parezca un anciano. Salimos del teatro y sabemos que volvemos al mundo real. Así que ¿es un engaño engañar a quien sabe que le están engañando por un rato?
Don Bosco, el santo patrón de los magos, fue el primero en hacer magia evangélica, cualquier católico admitirá que un santo no podría confundirse en esto. En otras confesiones cristianas -particularmente en el mundo protestante- la magia tiene una gran tradición, incluso más difundida que en el catolicismo. De hecho el Movimiento de Magos Cristianos (FCM) al que pertenezco como único miembro español, en su mayoría la forman ilusionistas protestantes. Fundado en 1953 en California por apenas 19 personas, hoy somos varios miles de artistas distribuidos en más de 23 países. Ponemos nuestro conocimiento del espectáculo al servicio de las necesidades evangélicas, cuidamos nuestra formación y reciclaje, afianzando en el buen camino nuestro compromiso personal y profesional.
El papel del mago, es el de un actor que juega a ser mago. La situación en que se pone al público es la de saber que asisten a una representación, a un juego: un espectáculo.
Desgraciadamente el vocabulario se queda corto y con frecuencia la misma palabra -magia- denomina a prácticas supersticiosas. Absurdas desde el punto de vista científico, peligrosas espiritual y psicológicamente y desautorizadas en la Biblia así como por las diversas confesiones cristianas.
Pero la magia teatral es eso -puro teatro-. Nuestras trampas, engaños y secretos en nada se diferencian de los efectos especiales, de las ilusiones ópticas, de los disfraces del teatro y el cine. Artes que usan técnicas de "engaño" para que no veamos que el temible tiburón es una marioneta, la gigantesca nave espacial una maqueta o el actor joven parezca un anciano. Salimos del teatro y sabemos que volvemos al mundo real. Así que ¿es un engaño engañar a quien sabe que le están engañando por un rato?
Don Bosco, el santo patrón de los magos, fue el primero en hacer magia evangélica, cualquier católico admitirá que un santo no podría confundirse en esto. En otras confesiones cristianas -particularmente en el mundo protestante- la magia tiene una gran tradición, incluso más difundida que en el catolicismo. De hecho el Movimiento de Magos Cristianos (FCM) al que pertenezco como único miembro español, en su mayoría la forman ilusionistas protestantes. Fundado en 1953 en California por apenas 19 personas, hoy somos varios miles de artistas distribuidos en más de 23 países. Ponemos nuestro conocimiento del espectáculo al servicio de las necesidades evangélicas, cuidamos nuestra formación y reciclaje, afianzando en el buen camino nuestro compromiso personal y profesional.
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